jueves, 28 de febrero de 2013

Transición.

La lluvia que no ves cae sobre los techos
y estremece tu sueño,
que como siempre
no es muy profundo.
Te levantás, abrís la heladera
y tomás agua fría,
volvés a la cama,
no sin antes
ver una sombra en el espejo
-como siempre-.
Ya estás horizontal
la oscuridad besa tu rostro
y tus ojos permanecen
intensamente abiertos.
Pensás en cada mujer
que quedó en el camino,
como besaban,
como olían,
como dormían,
sus miedos,
los tuyos,
sí, sobre todos los tuyos.
Y así vas descendiendo
a esa otra vida
aferrándote a nombres y bocas y piernas tibias.


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