martes, 26 de marzo de 2013

Pececitos naranjas


Sus ojos eran dos pececitos naranjas fosforescentes que nadaban super inquietos en las mansas aguas blancas. Éstos daban saltos acrobáticos en medio de la noche y por unos segundos escapaban del agua y flotaban en el cielo iluminados por la luna plateada. Luego sus pequeños cuerpos se estrellaban contra las aguas blandas y se hundían lentamente, hasta apoyar sus estómagos en el barro del fondo. El ejercicio lo repetían intuitivamente, no conocían otra forma de existir, era su na-tu-ra-le-za.
Algo maravilloso pasaba en el séptimo salto, cuando los pececitos atravesaban la línea que divide el río del cielo explotaban en cientos de pedacitos naranjas fosforescentes inundando el cielo y sus ojos de luces radiantes de colores jamás vistos.
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