sábado, 27 de agosto de 2011

Verte.

A, M.V.P
Verte me renueva,
me oxigena.
Verte es reparo,
o lluvia intensa
pero jamás llovizna tenue.
Verte es verte.
Verte antes, durante y después.
Verte ahí sentada, ahí lejos.
Verte presente, ausente, conjugada,
con o sin mi.
Verte es el río a medianoche,
el poema que vendrá,
el acorde justo sobre la palabra justa.
Verte me despierta del letargo,
me sacude las membranas,
abre los postigos
las puertas.
Verte con los ojos, los brazos, la nariz.
Verte me proyecta como un rayo,
como el sol de mediodía.
Verte se convirtió en mi afición preferida.
Y sí,
conozco los riesgos que esto implica.

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