viernes, 23 de septiembre de 2011

Observación.

Vi tu camisa colgada, la observé desde mi ventana toda la tarde, la imaginé sobre tu piel, que por alguna razón que no me explico le concedí aroma a laurel. La imaginé rozando tu vientre, tus pezones, tu cintura casi siempre visible. Luego te imaginé frente al espejo, girando, sonriendo, hablando con un ser ausente al que querías seducir.
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