jueves, 24 de marzo de 2011

Nunca más.

No tengo un familiar desaparecido. No tengo conocidos de desaparecidos. No tengo abuela pidiendo justicia. No tengo más de 35. No tengo bandera.
No me subieron a un bondi y me llevaron a la plaza.
Sin embargo siento. Sin embargo lloro. Sin embargo digo nunca más. Sin embargo se me pone la piel de gallina cuando un número se convierte en nombre, en cara, en ojos.
Y me irrito, y lloro otra vez cuando escucho que hay que olvidar, que ya pasó, como si hablaran de una moda... Que no están desaparecidos, que están paseando en no se donde. Que no fueron 30.000, como si una cifra menor haría más leve la monstruosidad. Y más me irrito cuando pibes de mi edad piden la vuelta de los milicos, supongo que el nacer en democracia hace que alguno no la valore, la subestime... como si ésta hubiese caído del cielo, con papel de regalo y moño.
Como si la sangre y las lágrimas derramadas no hubiesen sido suficientes para decir, nunca más. NUNCA MÁS.
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