jueves, 3 de febrero de 2011

El ritmo de los días feriados.

El ritmo de los días feriados.

Primero que no hay nada más triste que trabajar un día feriado. Digan lo que digan es como un empate 0 a 0, sin siquiera situaciones de gol.
El ritmo en la calle es escaso, o al menos eso veo yo, aunque mi visión no es muy confiable ya que los feriados amanezco con resaca.
No hay demasiadas especies. Están los boludos como yo que tienen que laburar igual, las señoras mayores que salen a hacer las compras para el almuerzo en flia a las 9:30am, los que simplemente no hacen nada y aún pernoctan por calles semi vacías y por último los que cortan el césped del frente de sus casas o lavan sus autos. No hay más.
Lo peor de todo es que si andás en la calle laburando al mediodía te invadirá las fosas nasales un poderoso olor a estofado o en su defecto a asado. De más está decir que no desayunaste porque te acostaste cerca de las cinco, por qué TODOS tus amigos anoche se juntaron a tomar birra y vos vas, pero te vas antes por que vos sí tenes que laburar, así que estás tirado en la cama, tipo 5:30 am y con los ojos mirando el techo intentas seguir el hilo del diálogo que se produce ahora a 26 cuadras.

F: Messi siempre hace la misma, es así, papá. Hay que esperarlo.
R: Dejá de decir huevadas, boludo. No le ves ni las piernas...
F: Te paras así, lo esperas...
R: Trae un bolo y me mostras!

Es lo último que tu mente cansada escucha. Ya estás del otro lado, en minutos más, o en horas?, quién sabe, estarás soñando con mujeres desconocidas.
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