viernes, 4 de febrero de 2011

Sigo aquí.

Puede abandonarme mi mujer.
-de hecho ya lo hizo-
Pueden irse uno a uno mis amigos,
los lectores,
los detractores,
los alentadores,
las nenas que calman las carencias de amor,
-incluso ellas pueden dejarme-.
Pueden marcharse las cervezas de los martes,
los discos de los Beatles,
los paseos por el Paraná,
el arte,
las musas,
toda la creatividad
puede abandonarme...
Así es, puedo quedarme completamente solo.
-solo, solo, solo
retumba en la habitación vacía-,
las orejas de mi perro se levantan,
alza la cabeza
y con sus dos ojos marrones tristes
me dice:
Yo sigo aquí, maldito...
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